¿De verdad estamos poniendo a los niños en el centro?

“El interés superior del menor”. Es una frase que aparece en casi todos los juicios familiares. Está en la ley, en las sentencias, en los discursos. Pero… ¿qué tanto se cumple?

Este principio —que debería guiar cualquier decisión que afecte a niñas, niños y adolescentes— exige que se garantice su bienestar físico, emocional, afectivo, educativo y social. No solo en el papel. También en la vida real.

Y es justo ahí donde muchas veces falla el sistema.

Desde Procúrame, acompañamos casos en los que este principio se menciona pero no se respeta: custodias decididas sin escuchar a los menores, visitas forzadas que les causan angustia, vínculos rotos sin una justificación sólida.

Aplicar el interés superior del menor no es una fórmula automática. Implica:

  • Escuchar su voz con respeto y sin presión.

  • Evaluar su entorno afectivo, no solo logístico.

  • Protegerlos de manipulaciones y conflictos.

  • Asegurar su estabilidad emocional, educativa y social.

No se trata de quién gana un juicio, sino de lo que el menor realmente necesita para estar bien.

Nuestro compromiso es claro: que el interés superior del menor deje de ser una frase repetida y se convierta en una guía real. Por eso impulsamos que jueces, peritos y autoridades actúen con empatía, formación y una visión centrada en la niñez.

Alfonso Malpica fundó Procúrame con la convicción de que la justicia familiar en México puede —y debe— mirar primero por los niños. Porque cuando se les escucha, se les protege. Y cuando se les protege, se les hace justicia.